Europa consume cada vez más aguacate y produce cada vez más aguacate. Lo que no produce es el material vegetal con el que se planta. Para conseguir portainjertos de calidad, el sector europeo depende en gran medida de terceros países, y esa dependencia no es solo logística: es tecnológica. El conocimiento y las técnicas necesarias para multiplicar determinados portainjertos élite no están hoy en manos europeas.
Con ese punto de partida arranca BIODIVA, un proyecto de I+D en el que participamos y que ha sido financiado por el CDTI en el marco de la convocatoria INNTERCONECTA-STEP 2025, cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
Hay portainjertos que no se dejan propagar
La propagación in vitro es la única técnica que permite multiplicar a gran escala un individuo élite manteniendo su homogeneidad genética, su estatus sanitario y la trazabilidad completa del laboratorio al campo. Con muchas especies funciona bien. Con leñosas subtropicales, y con determinados portainjertos de aguacate en particular, sigue siendo un reto abierto: baja tasa de proliferación, oxidación fenólica, variabilidad somaclonal. Existen protocolos, pero sus rendimientos no siempre justifican la producción comercial.
BIODIVA plantea rediseñar el protocolo desde dos frentes.
1. Repensar cómo se nutre un explanto
Las formulaciones que utiliza hoy la propagación in vitro en todo el mundo se basan en sales minerales cuya base científica se desarrolló entre 1960 y 1980, fuera de Europa, y pensando en especies herbáceas de crecimiento rápido. Funcionan. Pero cuando se aplican a una leñosa subtropical con un metabolismo más complejo y unos requerimientos energéticos distintos, se quedan cortas.
El proyecto propone sustituir, parcial o totalmente, ese aporte mineral por compuestos orgánicos funcionales: aminoácidos, azúcares bioasimilables, osmorreguladores, antioxidantes y metabolitos secundarios, ajustados a cada fase del proceso. El objetivo no es solo nutrir, sino nutrir en sincronía con el estado fisiológico real del brote. Es un cambio de lógica, no un ajuste de receta.
2. Dejar de decidir por intuición
Hay un momento del proceso en el que un técnico decide qué brotes siguen adelante y cuáles no. Esa decisión se toma hoy con el ojo y la experiencia de quien lleva años haciéndolo. Funciona razonablemente bien y no tiene alternativa objetiva, pero significa que se dedican medios, espacio y tiempo a brotes que no van a enraizar.
BIODIVA desarrollará un sistema predictivo basado en inteligencia artificial híbrida, entrenado con datos morfológicos y fisiológicos de los explantes, para anticipar la viabilidad de cada brote antes de asignarle recursos. Junto a él, un gemelo digital del proceso que permita simular escenarios —medios, luz, humedad, fotoperiodo— y reducir la cantidad de ensayos físicos necesarios para llegar a una conclusión. En un proceso donde cada ciclo experimental se mide en semanas, eso no es una comodidad: es tiempo de innovación.
A esto se suma una tercera dimensión: cómo se comportan las plantas resultantes en vivero comercial y en campo, bajo estrés térmico, hídrico y salino. Porque un protocolo excelente que produce plantas frágiles no resuelve nada.
Qué aportamos nosotros
Nuestro trabajo en BIODIVA se concentra en el proceso in vitro propiamente dicho. Por un lado, incorporar y validar esos nuevos medios de cultivo enriquecidos con metabolitos secundarios a lo largo de todas las fases —introducción, proliferación, elongación, enraizamiento, aclimatación y recría en vivero—, midiendo qué mejora y qué no. Por otro, desarrollar un protocolo de selección basado en análisis de imagen y visión artificial, para identificar antes y con criterio objetivo los brotes con mayor probabilidad de enraizar y aclimatarse.
Es, en la práctica, llevar nuestra actividad de I+D en biotecnología vegetal a un terreno que no habíamos combinado hasta ahora: nutrición funcional y decisión asistida por datos, dentro del mismo proceso.
Un consorcio junto a dos centros de investigación
BIODIVA lo ejecuta un consorcio multisectorial e interregional formado por tres empresas de tres comunidades autónomas. Bosonit aporta las capacidades en tecnologías digitales e inteligencia artificial; Ecoforce, la experiencia en nutrición vegetal; y Meristec, desde Librilla (Murcia), el conocimiento en cultivo in vitro. El proyecto cuenta además con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia, a través de su Departamento de Producción Vegetal, y del centro tecnológico Leitat en la parte digital.
Por qué importa más allá del aguacate
BIODIVA se alinea con el Reglamento (UE) 2024/795, que crea la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP) y que sitúa la biotecnología y las tecnologías digitales entre las tecnologías fundamentales para la autonomía estratégica de la Unión. Traducido: no se trata solo de producir más plantas de aguacate en Europa, sino de que la tecnología para producirlas sea europea.
Y si el enfoque funciona, no se queda aquí. Los mismos principios —nutrición funcional adaptada al metabolismo de la especie, predicción basada en datos— son trasladables a otras leñosas de alto valor. Es lo que nos interesa a medio plazo.
Iremos contando los avances. Todavía estamos empezando.
Proyecto financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en el marco de la convocatoria INNTERCONECTA-STEP 2025 (expediente ITC-20251082), y cofinanciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
